Nuestra intensidad y su pasividad. Nuestros diálogos interiores que aseguran que nada está bien y sus ideas que aseguran todo lo contrario. No sabemos cómo en algún punto llegamos a ser compatibles, pero sí sabemos las cosas que ustedes, los hombres, nunca podrán entender del mundo femenino.
Las mujeres tenemos un razonamiento bastante extraño. Amamos a quien nos desprecia y despreciamos a quien nos ama. Vivimos con base en las emociones más puras y desgarradoras pero al mismo tiempo, aparentamos no sentir nada. A su vez, este razonamiento que hace que ellos se pregunten qué es lo que ocurre con nosotras y con las cosas tan ilógicas que solemos decir, son las que nos hacen considerar la poca comprensión que nosotras mismas tenemos del mundo.
Víctimas de las hormonas, de nuestra vida, de las películas de Hollywood que sin duda marcaron nuestro comportamiento y de los sentimientos más grandes que no sabemos cómo aparecen pero nos hacen soltar algunas lágrimas de vez en cuando, vivimos en el complicado mundo femenino, un lugar del que nunca podremos escapar, del que no queremos escapar pero que tanto conflicto nos causa con el país en guerra: el simple mundo masculino.
Leer entre líneas
Sí, para nosotras todo debe leerse entre líneas. Tal vez ustedes quieran decir simplemente que les gustaría tener más tiempo para disfrutar su tiempo a solas, pero para nosotros, esto implica que no nos aman, no quieren que pasemos tiempo juntos, no llenamos su vida, y un sinfín de significados que ni siquiera tienen que ver.
Reconocer las intenciones de otras
De pronto una “amiga” empieza a ser demasiado amable, envía regalos y mensajes a todas horas y los hombres creen que simplemente se trata de una muy buena chica. No es así, nosotras lo sabemos y la amiga también, ¿cómo hacer para que ustedes lo entiendan? Aún es un misterio sin resolver.
Saber cuando un hombre no se atreve a decirte algo
Su actitud cambia, están impacientes y sin querer, nos damos cuenta que algo no se ha dicho. En su cabeza las ideas son claras pero enfrentarlas a la contraparte en la que nada está claro, es difícil. Ustedes creen que es intuición, nosotras ni siquiera sabemos cómo lo sabemos.
El momento de elegir ropa
Pensar que no tenemos nada en el clóset que combine o que nos hacen falta más cosas por comprar es típico. Mientras que ustedes podrían vivir con un par de jeans y cinco playeras en las que sólo cambie el color, para nosotros es importante tener una prenda ideal para cada momento. Perdonen nuestra indecisión al elegir nuestro atuendo de esa velada, pero simplemente buscamos lucir perfectas.
Lo que pasa en nuestra cabeza cuando dicen que no piensan en nada
En nuestra mente, todo parece tener una explicación y decir que realmente no piensan en nada, es difícil de asimilar. Poco a poco lo hemos aceptado y el tiempo de nuestras relaciones nos hace darnos cuenta que en verdad no piensan en nada, pero aquellas mujeres que todavía no lo saben, no se compliquen.
En nuestra mente, todo parece tener una explicación y decir que realmente no piensan en nada, es difícil de asimilar. Poco a poco lo hemos aceptado y el tiempo de nuestras relaciones nos hace darnos cuenta que en verdad no piensan en nada, pero aquellas mujeres que todavía no lo saben, no se compliquen.
Las señales que les damos para demostrarle nuestro amor
Tal vez nos esforzamos demasiado en mostrarles nuestro amor, en decirles todo lo que sentimos con tan sólo una mirada, en hacerle algo delicioso de cenar o simplemente, en darle algo que siempre recordará, hasta que el regalo está en la mesa y él simplemente lo ve y lo pone de lado. A veces ellos simplemente ignoran nuestros detalles, esas señales que les damos, y ahí viene otra pelea, porque nuestra sensibilidad es demasiada y su frialdad también.

Tal vez nos esforzamos demasiado en mostrarles nuestro amor, en decirles todo lo que sentimos con tan sólo una mirada, en hacerle algo delicioso de cenar o simplemente, en darle algo que siempre recordará, hasta que el regalo está en la mesa y él simplemente lo ve y lo pone de lado. A veces ellos simplemente ignoran nuestros detalles, esas señales que les damos, y ahí viene otra pelea, porque nuestra sensibilidad es demasiada y su frialdad también.
Sacrificar las cosas por vanidad
Para los hombres es complicado entender por qué nos arreglamos tanto aunque eso pueda afectar nuestra salud. Los tacones altísimos que nos dan el peor dolor de pies de nuestra vida, las ajustadas prendas que están a punto de provocarnos várices o la depilación corporal que nos irrita la piel. Consideran que “no es necesario” pero si no lo hiciéramos, seguramente no les pareceríamos tan sensuales. Les encanta ver a las mujeres en tacones y con una piel tersa y es entonces cuando el patrón se repite.

Para los hombres es complicado entender por qué nos arreglamos tanto aunque eso pueda afectar nuestra salud. Los tacones altísimos que nos dan el peor dolor de pies de nuestra vida, las ajustadas prendas que están a punto de provocarnos várices o la depilación corporal que nos irrita la piel. Consideran que “no es necesario” pero si no lo hiciéramos, seguramente no les pareceríamos tan sensuales. Les encanta ver a las mujeres en tacones y con una piel tersa y es entonces cuando el patrón se repite.
El tiempo que utilizamos para arreglarnos
El cabello, el maquillaje, las medias que combinen a la perfección con el vestido, los tacones ideales y un bolso que remate nuestro outfit. Para ustedes, sólo se trata de una camisa limpia, un rastrillo que los deje presentables y el peinado que ya conocen. Si saben que nos tardamos tanto, podrían hacer otra cosa mientras acabamos. No nos gusta que nos presionen, perdón por llegar tarde.

El cabello, el maquillaje, las medias que combinen a la perfección con el vestido, los tacones ideales y un bolso que remate nuestro outfit. Para ustedes, sólo se trata de una camisa limpia, un rastrillo que los deje presentables y el peinado que ya conocen. Si saben que nos tardamos tanto, podrían hacer otra cosa mientras acabamos. No nos gusta que nos presionen, perdón por llegar tarde.
Nuestra capacidad de no poder evitar los problemas
Si nos enojamos por una discusión que acabamos de tener, para nosotros sería obvio el problema que yace en esa riña. Cuando nos preguntan ¿por qué te enojas? es como si estuvieran retando a su destino. Nos enojamos porque no comprenden que hicieron algo mal. “Qué cinismo”, pensamos. Pero en realidad, a los hombres les cuesta un enorme trabajo pensar que algo de lo que acaban de hacer pudo herir nuestros sentimientos. Es mejor si hablamos con sinceridad y sin enojos decimos lo que nos molestó.

Si nos enojamos por una discusión que acabamos de tener, para nosotros sería obvio el problema que yace en esa riña. Cuando nos preguntan ¿por qué te enojas? es como si estuvieran retando a su destino. Nos enojamos porque no comprenden que hicieron algo mal. “Qué cinismo”, pensamos. Pero en realidad, a los hombres les cuesta un enorme trabajo pensar que algo de lo que acaban de hacer pudo herir nuestros sentimientos. Es mejor si hablamos con sinceridad y sin enojos decimos lo que nos molestó.
Berrinches
Nuestro razonamiento es: si hago berrinches, cede. Infantil pero bastante cierto. Y aunque no todas lo hacen, es mejor que ninguna lo hiciéramos, porque podemos utilizar otras estrategias para que nos complazcan y dejar de lado las que a veces parecen actitudes infantiles.
Nuestro razonamiento es: si hago berrinches, cede. Infantil pero bastante cierto. Y aunque no todas lo hacen, es mejor que ninguna lo hiciéramos, porque podemos utilizar otras estrategias para que nos complazcan y dejar de lado las que a veces parecen actitudes infantiles.
Al fin y al cabo, como dice Sor Juana, siempre vivimos en una contradicción:
“Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor hallo diamante;
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata
y mato a quien me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo:
si ruego aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por mejor partido escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo”.–Sor Juana Inés de la Cruz
***
Te puede interesar:
Todo lo que las mujeres siempre se preguntaron sobre los hombresIdeas erróneas que todos tienen sobre el cuerpo femenino.
“Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor hallo diamante;
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata
y mato a quien me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo:
si ruego aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por mejor partido escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo”.–Sor Juana Inés de la Cruz
***
Te puede interesar:
Todo lo que las mujeres siempre se preguntaron sobre los hombresIdeas erróneas que todos tienen sobre el cuerpo femenino.



